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Siento que éste no

es mi fútbol

No es algo nuevo ni repentino, desde hace ya varios años siento que el fútbol no es lo que era. Puede parecer una frase hecha pero realmente lo siento así.
No hay la deportividad de antes, ya no existe el carácter de antes, ni siquiera hay la técnica brillante de las mayores estrellas de antes, no las hay o por lo menos yo no las encuentro por ningún lado.
 
Varias veces he reflexionado sobre si se trata de nostalgia, si romantizo las décadas pasadas en las que crecí, y si es algo mío, pero creo que, de forma objetiva, el fútbol actual es un producto claramente deteriorado. Noto la pérdida de pasión cada vez más presente entre la mayoría de aficionados y, en lo que a mí respecta, nada de lo que veo consigue causarme ni una décima parte de lo que recuerdo que sentía en los añorados tiempos de 2010, 2006, 2002 o incluso los noventa. 
Puede que la pérdida de leyendas tan significativas para el juego pueda influir pero (dejando de lado la actual incapacidad para sacar nuevas leyendas del mismo nivel) la hiper-mercantilización de todo lo relacionado con el fútbol ha llegado a unos niveles desorbitantes, unos niveles que a mí me preocupan de gravedad y que, considero, están dejando al fútbol en un estado crítico en cuanto a su supervivencia.
  

Jornada retro, fútbol retro¿?

En relación a lo expuesto en mi anterior reflexión, otra razón que considero de importancia para creer que no es algo mío y personal es el repentino interés en traer de vuelta lo retro. 
A inicio de temporada el Chelsea sacaba una equipación con su logo retro, tendencia que también han seguido otros clubs como el Milan o la Juve y, ahora de repente, acabamos de tener una jornada "retro" en LaLiga dedicada a homenajear el producto de hace varias temporadas. Desde el logo antiguo de LaLiga, los marcadores y grafismos antiguos y, por supuesto, camisetas especiales retro para cada equipo. 
La verdad es que cuando me enteré me pilló bastante por sorpresa, pero ¿realmente es tan sorprendente? ¿podemos pensar que esto es algo casual o que a la Federación en su buena fe le apetecía hacer un guiño al aficionado?
Quizás es porque soy algo malpensado pero mi percepción es que los ""mandamases"" de todo esto se están empezando a dar cuenta que, quizás, mi anterior reflexión en verdad es algo generalizado. Quizás los que se llevan la mayor parte del pastel de este deporte cada vez se están llevando menos pastel, y se están dando cuenta de que el aficionado es quién de verdad tiene el poder.
Un aficionado que está cada vez está más alejado de esto en lo que se está convirtiendo el fútbol; de los logos minimalistas, de la falta de identidad en los clubes, del jugar para las fotitos de Instagram mientras te dicen que debes idolatrar a la última estrella que ha llegado (estrella que no está ni a la altura de la suela del botín de la que jugaba hace diez o veinte años).
Quizás lo que necesitamos no es hacer una "jornada retro", quizás lo que necesitamos es el fútbol retro.

Intrusismo iluminador

Hace unos días vino un joven periodista deportivo a dar una charla en una de las clases de la carrera. Como no podía ser de otra forma en periodismo, el tema del tan sonado "intrusismo laboral" estuvo presente, algo que, por experiencia, preocupa mucho a mis colegas de carrera.
 
No voy a decir que no sea un problema real, o que mis compañeros lo sobre exageren pero, dirigiéndome hacia el lado deportivo, mi reflexión va más encaminada al posible mensaje que este "intrusismo" nos puede dejar.
Si bien considero que el fútbol no está ni mucho menos en su mejor momento, no pienso diferente del periodismo deportivo. Cada vez (rara vez) que pongo la tele para ver alguna tertulia o programa de fútbol me quedo con la sensación de estar viendo algo superfluo, vago, monótono; muy extraña es la vez que escucho algo que me deja sorprendido o reflexionando, muy extraña es la vez que un programa deportivo me parece de calidad  o interesante. 
Sin embargo, las veces que me da por ver un programa inglés, plagado de exjugadores como Henry, Carragher, Roy Keane... mi sensación es completamente diferente, empiezo a ver algo de cierta calidad e interés. Lo mismo me ocurre en algún programa alemán, cuando veo a Matthaus u Oliver Kahn entre otros.
 
Ya sé que acabo de mencionar leyendas históricas pero, si tanto nos quejamos del intrusismo, ¿no deberíamos poner encima de la mesa algo que se acerque a lo que ellos ofrecen? 
Si yo, como aficionado, veo que un programa plagado de no-periodistas me aporta mucho más que otro con solo periodistas, ¿debería dejar de verlo? o ¿debería hacer movilización en contra del intrusismo en el sector? Igual lo que deberíamos hacer es darle una vueltecilla a cómo estamos haciendo el periodismo deportivo, si a la gente realmente le atrae, y si todo este "intrusismo" no es más que un faro que nos ilumina los principales problemas a corregir en la profesión.
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