Crónica Manchester City 2-1 Arsenal
- Iraitz Bartolome Arenas
- 22 abr
- 6 min de lectura
Actualizado: 27 abr

Antes de empezar con la crónica del que ha sido el partido de la jornada en Inglaterra, he de decir que nunca he jugado a fútbol profesional de alto nivel, como sí lo hizo Mikel Arteta, no he sido nunca asistente de Guardiola, como sí lo fue durante años Mikel Arteta y tengo este espacio sólo para dar mis pequeñas opiniones sobre una de mis mayores pasiones, pero, con total honestidad, no consigo entender absolutamente nada de lo que hizo el entrenador del Arsenal.
El Manchester City venció por dos goles a uno al Arsenal el pasado domingo, en un duelo que prácticamente se podría considerar una final por el título de la Premier League. Más de media temporada lleva el conjunto de Mikel Arteta liderando la clasificación jornada tras jornada, haciendo su mejor año hasta el momento. Sin embargo, los últimos y decepcionantes resultados, sumados a la sexta marcha en la que se encuentra el City de Pep, llevaron a que la diferencia entre estos dos equipos sea sólo de tres puntos a vísperas del enfrentamiento; una diferencia que hace no muchos meses llegó a ser de doce. Pese a que la razón podía decir que el Arsenal no iba a permitir que una nueva decepción sucediera, la sensación que todo aficionado al fútbol tenía era de todo lo contrario. En efecto, y como de costumbre a estas alturas de temporada, el Arsenal volvió a ofrecer un partido insípido, superfluo, sin demostrar absolutamente nada de lo que un equipo campeón debería tener, ni técnica ni tácticamente.
Onces iniciales:

Donnarumma / Matheus Nunes - Kushanov - Guehi - O'Reilly /
Rodri - Bernardo Silva / Cherki - Semenyo - Doku / Haaland

David Raya / Mosquera - Saliba - Gabriel - Hincapie /
Zubimendi - Declan Rice - Odegaard / Eze - Madueke - Havertz
Como era de esperar jugando en el Etihad, el conjunto local planteó un inicio de partido bastante intenso, con un ritmo alto en el que predominaba la posesión de balón, pero una posesión con veneno, con un peligro constante para la portería de David Raya que Arteta sorprendentemente no esperaba o no sabía como contrarrestar. Para su fortuna, ese arrebato inicial de los locales comenzó a rebajarse sobre los primeros diez minutos de partido, más por una necesidad blue de descanso que por una buena táctica del Arsenal.
Ryan Cherki decidió que el "descanso" debía concluir y abrió el marcador con una jugada plenamente individual de una calidad superlativa, dejando claro porqué es el número 10 de los de Guardiola esta temporada. Dos y tres brillantes regates dentro del área pequeña acabaron en un gol al minuto quince que parecía prever una paliza citizen. Esa sensación irracional de nueva decepción que antes he comentado parecía que iba en dirección de cumplirse.
Sin embargo, sólo dos minutos después de este gol impecable, Donnarumma decidió hacer un error inexplicable al controlar un balón retrasado, que aprovechó Kai Havertz para hacer lo que aparentemente solo sabe hacer cuando juega de delantero (sí, ya estoy "spoileando" mi opinión sobre este jugador). 1-1 en el marcador de una forma que ninguno de los dos equipos sabía muy bien cómo. Para fortuna, una vez más, de los de Arteta, el resto de la primera parte fue un continuo ir y venir superficial, sin casi ninguna ocasión ni jugada mínimamente especial. En este punto todo parecía que el Arsenal había logrado contrarrestar a los locales en la primera mitad, para salir a imponer su juego en la segunda, y así dejar claro que esta vez sí merecen ser lo justos campeones. Bueno, quizás esa sólo fue mi percepción demasiado optimista...

Creo que la segunda mitad de este partido es una de las más surrealistas y lamentables que he visto en mi vida, en especial por parte de un equipo que hay que resaltar lo que se estaba jugando. El Arsenal lleva tres temporadas consecutivas terminando segundo en la Premier y, a estas alturas, es indefendible que en este contexto vuelva a intentar no jugar un partido que prácticamente le podría dar el tan ansiado título. Si he mencionado que al descanso parecía que iban a dejar claro ser merecedores campeones durante el resto del partido, la sensación real fue que a Arteta y los suyos les estaba dando miedo jugar en el Etihad, que, como se suele decir, les quemaba el balón en los pies, y que ellos estaban para otra cosa, deseando que se acabara ya el encuentro.
No hubo prácticamente idea o proposición de juego por parte del Arsenal, salvo lo que en ocasiones aisladas intentaba proponer Odegaard, bajando hasta el círculo central para poder crear algo. Es verdad que no he mencionado hasta ahora las varias bajas del conjunto londinense, como Mikel Merino, Timber o Saka, pero sinceramente no lo considero justificación para no tener ninguna proposición de juego ni táctica alguna más allá de la defensiva. Aun así, alrededor de la hora de partido, el Arsenal empezó a hilar varias jugadas peligrosas, todas lideradas por Odegaard, que desembocaron en un palo de Eze y en un disparo bastante malo de Havertz.
Considero que también es importante recalcar que, pese al buen estado de forma del Manchester City, éste no es el conjunto blue imparable de hace tres o cuatro temporadas, el City tampoco hizo un juego arrollador que se lo pusiera realmente difícil al Arsenal para al menos proponer algo.
En este bucle de parecer no querer hacer nada, una jugada surrealista que empieza en la portería local y termina en el área visitante desembocó en el segundo gol para los de Guardiola, obra de Erling Haaland, un Haaland que no he mencionado hasta ahora porque tampoco hizo prácticamente nada en todo el partido. Un pase largo de Donnarumma a O'Reilly, que estaba de forma inexplicable más solo que la una en el costado izquierdo comenzó una contra que, en cuestión de tres toques, llevó el balón al área gunner y, en ese embarullamiento que le encanta al noruego, logró anteponerse a Gabriel para hacer un gran remate en el que nada podía hacer David Raya.
La táctica defensiva que parecía ser la única trabajada por Arteta falló estrepitosamente al no parar a O'Reilly y los volantes blues en el que acabó siendo el gol decisivo, mientras que la táctica ofensiva, en una final como era este partido, parecía casi inexistente.
El tridente ofensivo compuesto por Eze-Madueke-Havertz no logró hacer ni una sola jugada combinada que yo recuerde, no creó prácticamente nada de peligro en todo el encuentro, salvo por lo que Odegaard se podía inventar o lo que Donnarumma podía regalar en alguna ocasión concreta. Parecía como si esa línea de tres nunca hubiera jugado juntos y, aun así, Arteta logró empeorar más la situación. El técnico español todavía contaba con los cambios para poder imponer su táctica y revertir esa fatídica situación que, como digo, solo logró empeorar para mi absoluto desconcierto.
Martinelli, que había entrado ya en el minuto cincuenta por Madueke, no fue más que un clon del jugador sustituido, desaparecido por la banda derecha y sin una sola asociación con Kai Havertz. Trossard entró con veinte minutos todavía por jugar en lo que parecía un buen revulsivo, si no fuese porque Eze fue el que abandonó el terreno de juego, cuando estaba siendo el único delantero insistente y con creatividad en la segunda mitad. No fue hasta que quedaban tan solo cinco minutos de juego que Gyokeres entró en acción, el único delantero centro del que dispone Arteta que le costó alrededor de 70 millones de euros el pasado verano. Havertz, por supuesto, completó todo el partido, siendo su mayor highlight perder el balón ante Bernardo Silva en una contra en la que se encontraba totalmente solo con total ventaja. Sin dudas, esta obsesión de Arteta con poner una y otra vez a Havertz de delantero, en casi cualquier circunstancia, es algo que no logro comprender de ninguna forma, al menos para mí es completamente exasperante ver jugar al alemán.
No solo ninguna de las modificaciones provocó cambio alguno en el juego del Arsenal, sino que mi percepción es que el poco juego que estaban creando se disminuyó aún más. Guardiola y el Manchester City no necesitaron hacer un partido espectacular, ni en juego ni en táctica, para conseguir una victoria más que clave y poner todo listo para volver a ser campeones de Premier League. A estas alturas, esta derrota para el Arsenal empieza a oler como si el proyecto de Arteta quizás no fuese la mejor opción para el club, si sus objetivos pasan por convertirse en el equipo que acabe alzando el trofeo a final de temporada.
Jugadores destacados
O'Reilly: el joven lateral de 21 años hizo un partido muy sólido, más allá de si la ofensiva gunner pudo ser más peligrosa, O'Reilly demostró gran madurez y solidez defensiva para su poca experiencia, aparte de una notable aportación ofensiva en numerosas ocasiones como la del segundo gol de su equipo.
Bernardo Silva: pese a que el portugués se encuentra en su etapa final, tuvo un papel quizás poco vistoso pero muy importante para el desarrollo del juego, constantemente bajando al círculo central para circular el balón y crear juego, además de una notable aportación defensiva.
Odegaard: pese a que el Arsenal parece que ni quería proponer juego, el noruego fue el único que parecía intentarlo, haciendo un papel similar al de Silva en el equipo local.
Hincapie: valoro bastante el trabajo constante que hizo el ecuatoriano, gran solidez defensiva para evitar que los extremos del City crearan peligro, muy centrado en el partido y no en duelos concretos para sacar la foto de Instagram, a diferencia de los centrales.



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